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Oceanwide Plaza: se aplaza la venta y sigue el grafiti
La venta sigue pendiente de una decisión judicial
La operación para vender Oceanwide Plaza aún no está aprobada y tampoco existe una fecha confirmada para retirar el grafiti de sus torres. Según Los Angeles Times, en su información del 28 de mayo de 2026, un tribunal federal de quiebras aplazó hasta el 20 de julio su decisión sobre la venta por 470 millones de dólares. Es el segundo aplazamiento durante mayo.
El comprador previsto es una asociación encabezada por Kali P. Chaudhuri, cuya empresa KPC Development Co. desarrolla inmuebles comerciales en California y la India. También participa Lendlease, contratista original del proyecto. Tras un proceso de subasta prolongado, ambas empresas presentaron un primer acuerdo de compra al tribunal en febrero.
Chaudhuri señaló la eliminación del grafiti como primera prioridad cuando se anunció la operación. Esa declaración expresa una intención, pero no fija un calendario de trabajos. El 20 de julio corresponde a la decisión judicial prevista; no debe interpretarse como el día en que comenzará la limpieza o se reanudará la construcción.
La ciudad pide garantías para completar las obras
Los Ángeles ha decidido no aprobar el plan de desarrollo en su forma actual, según un documento judicial descrito por Los Angeles Times. Después de estudiar la propuesta y visitar el inmueble, la ciudad reclamó pruebas más claras de que los compradores podrán conseguir permisos, atender el deterioro a corto plazo y financiar la adquisición y la rehabilitación.
El municipio también interviene como acreedor: busca recuperar fondos públicos empleados en vallas y vigilancia policial del complejo. KPC necesita la aprobación municipal de su plan de financiación para avanzar con la construcción. La disputa, por tanto, comprende tanto el aspecto de las fachadas como la capacidad de terminar un proyecto de gran tamaño.
KPC y Lendlease afirmaron que continúan negociando. Melanie Mendoza, representante de los compradores, explicó al periódico que habían preparado un plan para eliminar el grafiti, reanudar las obras y disponer de un recinto preparado para los Juegos Olímpicos. También aseguró que respondían a las preguntas municipales. Son compromisos de la parte compradora, sin que la información confirme su aceptación por la ciudad.
El grafiti apareció después de paralizarse la construcción
Las torres estaban sin terminar desde años antes de convertirse en soporte de grafiti. La promotora original, Oceanwide Holdings, con sede en Pekín, gastó unos 1.200 millones de dólares antes de quedarse sin fondos en 2019. Las obras se detuvieron con aproximadamente un 60 % ejecutado. Las estimaciones del sector citadas por el diario sitúan en otros 1.000 millones de dólares el posible coste de terminarlas.
El proyecto contempla viviendas, hotel, comercios y restaurantes. A comienzos de 2024 empezaron a aparecer pintadas en sus edificios altos. El periódico también recoge saltos BASE y una actuación sobre una cinta estrecha tendida entre dos torres de 40 plantas. Esos episodios no permiten presentar el interior del recinto como un espacio abierto para visitantes.
Desde la cultura del arte urbano, destaca la relación entre la pintura y la escala de los edificios. El grafiti pasó a formar parte del perfil de la ciudad, más allá de una pared observada a pie de calle. Sin embargo, esa visibilidad no equivale a un acuerdo de conservación. La información no describe un programa de protección de las pinturas ni una exposición permanente.
Las calles cercanas permiten entender su presencia urbana
Oceanwide Plaza ocupa una gran manzana de Figueroa Street, frente a Crypto.com Arena, en el centro de Los Ángeles. Los Angeles Times sitúa esa avenida como conexión entre el distrito financiero y L.A. Live, el estadio y el Centro de Convenciones de Los Ángeles. La ubicación ayuda a explicar la notoriedad de las fachadas inacabadas.
La primera fase planteada por los compradores incluye además una gran pantalla LED alrededor de la base del complejo, en las calles 11, Figueroa y 12. Los cambios visuales previstos no se limitan, por tanto, a retirar pintura: también afectarían a la relación de la parte baja con la calle. La instalación sigue siendo un elemento del plan, no una obra presentada como terminada.
Para observar el exterior, conviene plantear la visita desde las calles públicas y no dar por permitido el acceso a las torres. La noticia del 28 de mayo no confirma cuándo desaparecerán las pinturas ni su estado posterior. Para localizar otros lugares vinculados con murales y arte urbano, consulta el mapa de Wallscape.
Fuente: Los Angeles Times