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El mural de Robert E. Lee en Richmond: debate e incendio

2026년 8월 28일 오후 11:000

La apertura del paseo convirtió un retrato en una disputa pública

La imagen de Robert E. Lee dividió a Richmond antes de la inauguración oficial de su Canal Walk en junio de 1999. Según el relato de archivo del Richmond Times-Dispatch, el conjunto reunía más de una docena de murales sobre personajes de la historia de la ciudad. Las obras, encargadas por la Richmond Historic Riverfront Foundation, se instalaron el 2 de junio en el muro de protección contra inundaciones que separa el río James del canal Kanawha.

Ese día, una fotografía del mural del general confederado apareció en la portada del periódico. El concejal Sa’ad El-Amin protestó porque consideraba que Lee y lo que representaba resultaban ofensivos para la comunidad afroamericana. Amenazó con promover un boicot a la inauguración. Tras reunirse con él, James J. McCarthy, director ejecutivo de Richmond Riverfront Development Corp., aceptó retirar la imagen. La ceremonia del 4 de junio se celebró sin el retrato de Lee.

Para quienes siguen el arte público, el emplazamiento ayuda a entender el conflicto. El paseo presentaba una selección de personas como parte de la historia compartida de Richmond. Decidir quién aparecía en aquel espacio también determinaba qué figuras recibían visibilidad dentro del relato urbano.

Los defensores de la imagen invocaron su importancia histórica

Los partidarios de mantener a Lee defendieron su presencia por el papel que tuvo en la historia local. Miembros de Sons of Confederate Veterans protestaron por la retirada y sostuvieron que debía figurar junto a otros personajes relevantes, entre ellos el dirigente indígena Powhatan. El entonces alcalde, Tim Kaine, también apoyó conservar la imagen, argumentando que la historia de la ciudad incluía episodios desagradables que no debían borrarse.

La polémica atrajo además a David Duke, antiguo dirigente del Ku Klux Klan, que visitó Richmond y criticó la estatua de Arthur Ashe en Monument Avenue. El periódico sitúa esa intervención entre las repercusiones nacionales no deseadas del debate.

Un comité de 19 representantes políticos, cívicos y religiosos propuso después modificar tanto la imagen de Lee como el conjunto. El nuevo retrato lo mostraría sin uniforme del Ejército confederado, ante su residencia de Franklin Street después de la rendición en Appomattox. También recomendó añadir al expresidente Abraham Lincoln y a dos personajes negros: el sargento del Ejército de la Unión Powhatan Beaty y el editor de periódicos John Mitchell.

La revisión cambió la escena y amplió el relato del muro

El Ayuntamiento aprobó las modificaciones propuestas, con tres votos contrarios, incluido el de El-Amin. La nueva imagen de Lee se instaló en noviembre de 1999 sin incidentes, según el Richmond Times-Dispatch. La solución llegó así a materializarse, aunque no consiguió preservar la obra.

El cambio permite observar cómo un mural histórico construye significado mediante decisiones visuales. El uniforme, el lugar donde aparece una persona y las figuras que la acompañan condicionan la lectura. Añadir a Lincoln, Beaty y Mitchell ampliaba, además, las biografías que el público encontraría en el paseo. La aprobación institucional, sin embargo, no equivalía a un acuerdo unánime.

El 17 de enero de 2000, alguien prendió fuego a la imagen de Lee. Era la festividad nacional estadounidense dedicada al líder por los derechos civiles Martin Luther King Jr. El relato cita una noticia del 19 de enero que situaba el ataque entre las dos y las cinco de la madrugada. La policía atribuyó el incendio a un cóctel molotov.

El mural estaba impreso sobre una malla de vinilo. Este detalle distingue la instalación de una pintura aplicada directamente al muro: la imagen histórica se exhibía mediante un soporte impreso que podía desmontarse. Tras el fuego, el material dañado fue retirado.

La obra retirada forma parte de la historia del lugar

El mural de Lee nunca volvió al Canal Walk, según el periódico. Tanto El-Amin como Kaine condenaron el incendio. El concejal también rechazó restaurar la imagen porque, a su juicio, volver a colocarla podía atraer otro acto vandálico. Sons of Confederate Veterans pidió que se investigara como delito de odio; el texto recoge una petición del grupo, no una conclusión policial sobre esa clasificación.

Había una cámara de seguridad en un edificio cercano de Reynolds Metals, pero la policía explicó que la grabación era de mala calidad y que el aparato apuntaba en una dirección inadecuada durante el ataque. No hubo detenciones relacionadas con el incendio, afirma el relato. La fecha del ataque no basta para identificar al responsable ni establecer su motivación.

Para planificar una visita, conviene distinguir entre una fotografía histórica y una obra que continúa expuesta. El retrato de Lee pertenece al registro de una instalación desaparecida. Su retirada también cuenta la historia del arte público en ese lugar. Para explorar otros murales cercanos, consulta el mapa de Wallscape.

Fuente: Richmond Times-Dispatch

Ver la versión original— Richmond Times-Dispatch