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Dibujos en las rocas dividen a Margaretsville
Las pinturas ocupan rocas que también protegen la costa
Las pinturas sin autorización en grandes rocas de Margaretsville, en Nueva Escocia, han abierto una discusión sobre el lugar del arte en un paisaje costero. Según CBC.ca, los dibujos aparecieron a lo largo de tres años junto al camino de acceso a la playa de esta comunidad del valle de Annapolis. Entre los personajes figuran Goomba, Toad y Yoshi, de Super Mario, y la señora Puff, Gary y el señor Cangrejo, de Bob Esponja.
El escenario es un pequeño pueblo pesquero frente a la bahía de Fundy. Al final del corto camino de grava se encuentra la galería Art Shack. Las rocas forman parte de ese entorno, pero también cumplen una función concreta: proteger la carretera y las propiedades cercanas frente a las marejadas.
Raymond Pierce, propietario del terreno donde se sitúan algunas rocas, explica que la Margaretsville Shore Society las instaló con dinero de su presupuesto, sostenido por aportaciones comunitarias. Para quien sigue el arte urbano, ese uso añade una dimensión importante: la superficie pintada también es una infraestructura de protección y está vinculada a derechos de propiedad.
La oposición se centra en el paisaje y el permiso
Quienes piden retirar los dibujos cuestionan su ubicación y la falta de consentimiento, aunque reconocen que pueden tener mérito artístico. Luanne Hartman, artista y responsable de la galería Art Shack, admite que la valoración del arte es subjetiva. Sin embargo, acerca estas pinturas al grafiti por tratarse de una expresión realizada sin permiso.
Hartman cuenta a CBC.ca que la galería recibe visitantes de distintos países y al menos cien personas en un día concurrido. Algunas le preguntan por las rocas y, en esas conversaciones, afirma no haber encontrado defensores de los dibujos. Su testimonio recoge una experiencia personal de atención al público, no una encuesta sobre todas las opiniones de quienes visitan la playa.
Adam Lemieux, presidente de la Margaretsville Shore Society, considera que los personajes no representan la primera impresión que quiere ofrecer el pueblo. Señala que los visitantes buscan la bahía, las aves, las algas, el faro y las rocas. También aclara que, pese a posibles suposiciones sobre su carácter público, las rocas están en terrenos privados. Pierce, que pertenece a la asociación, reconoce habilidad en algunas pinturas, pero rechaza que se hagan sin autorización del propietario.
La retirada está pendiente y también hay apoyo a los dibujos
La asociación pretende probar el chorro de arena después de un intento difícil con agua a presión. Según Lemieux, tratar de borrar un par de pinturas exigió una jornada completa, mucha agua y electricidad. CBC.ca describe la búsqueda de recursos para probar otra técnica; no informa de una retirada terminada.
Lemieux sostiene que una persona adulta realizó al menos parte de los dibujos. La asociación contactó con un creador que mostró escaso interés en ayudar a eliminarlos. Pierce relata por separado que presentó una denuncia ante la Real Policía Montada de Canadá, pero recibió la respuesta de que faltaba información para formular cargos. También habló con una de las personas que firmaban con iniciales y afirma que, desde esa conversación, no aparecieron nuevas pinturas de esa persona.
La acogida no es uniformemente negativa. CBC.ca recoge comentarios favorables en redes sociales y la opinión de Angel Fonseca, residente del valle de Annapolis, que visitó la playa con su perra Aspen. Los personajes de Bob Esponja le recordaron su infancia. Fonseca aprecia la posibilidad de compartir un espacio entre la belleza natural y la creación humana, una lectura distinta de la que ve los dibujos como una alteración del paisaje.
El lugar condiciona cómo se recibe una pintura al aire libre
El caso de Margaretsville muestra que una imagen no se recibe igual en cualquier emplazamiento. CBC.ca recuerda los ojos pintados en rocas junto a la carretera 103 de Nueva Escocia, convertidos en una referencia informal apreciada por algunos viajeros. Una carretera transitada y una playa tranquila, sin embargo, generan expectativas diferentes sobre el entorno.
Para localizar el escenario de la discusión, la información disponible apunta al corto acceso de grava a la playa de Margaretsville, cerca de la galería Art Shack. La noticia no facilita coordenadas exactas ni horarios de visita. Que las pinturas sean visibles desde un camino no concede permiso para entrar en terrenos privados ni para añadir otras imágenes. El proyecto de eliminación tampoco permite asegurar cuánto tiempo permanecerán.
Observar estas rocas implica considerar juntos la nostalgia, el paisaje, la protección costera y el consentimiento. Esa combinación ayuda a entender por qué la calidad de los dibujos no resuelve por sí sola el desacuerdo. El mapa de Wallscape permite explorar otras obras de arte urbano.
Fuente: CBC.ca