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Mural del sufragio femenino: 16 mujeres en Nueva York
El mural del sufragio femenino Still Our Fight convierte una fachada escolar del Lower East Side en un lugar para conocer a mujeres vinculadas a la conquista del voto y a la participación de las mujeres en la vida pública. Según AM New York, en su información del 25 de octubre de 2026, la obra ocupa un muro exterior de ladrillo antes vacío de la escuela P.S. 134 Henrietta Szold School, en el número 293 de East Broadway, Manhattan. Más de 100 adultos y estudiantes asistieron a su presentación.
La pieza mide 37 por 83 pies y muestra a 16 mujeres. Su lectura tiene dos escalas: la imagen que se percibe en conjunto y los nombres que permiten acercarse a cada trayectoria. Una guía en la esquina inferior izquierda identifica a las retratadas e incluye un código QR con acceso a más información.
La escuela incorpora la memoria a un recorrido cotidiano
El emplazamiento sitúa la obra en un espacio por el que pasan alumnos cada día. Monumenta, una iniciativa de arte público con sede en Chicago, concibió y realizó el mural. El diario explica que contactó con la entidad cercana Henry Street Settlement, que a su vez puso el proyecto en contacto con el director del centro, Robert Perales. Él acogió la propuesta como un homenaje a las figuras representadas.
Perales expresó su deseo de que la entrada al colegio recordara a los niños el valor de quienes se enfrentaron a situaciones injustas. Se trata de una intención educativa, sin que la noticia mida sus resultados. La diferencia permite valorar el lugar sin atribuirle efectos que no se han comprobado.
En la cultura del mural, una fachada escolar ofrece algo concreto: la posibilidad de volver a mirar durante un trayecto habitual. Un primer encuentro puede centrarse en el conjunto; otro, en un solo nombre. Así, la memoria puede incorporarse a la vida del barrio mediante encuentros repetidos, sin exigir que cada mirada sea una lección completa.
Sam Kirk trabajó con un equipo de artistas mujeres
Sam Kirk diseñó la obra y la pintó con un equipo de seis artistas mujeres. Still Our Fight pertenece a la National Suffrage Mural Series de Monumenta. Según AM New York, sigue a murales presentados en Chicago y la iniciativa prevé nuevas obras en otras ciudades.
Durante la ejecución, algunos transeúntes preguntaron a las pintoras por el tema. La artista participante Danielle Mastrion contó que también había reacciones al descubrir que todo el equipo estaba formado por mujeres. El contacto con el público comenzó, por tanto, mientras la imagen todavía estaba tomando forma.
Para quienes siguen el arte mural, conviene atender tanto a las personas representadas como a quienes realizan la pintura. En un mismo muro se encuentran la memoria histórica y un trabajo artístico contemporáneo. Conocer a sus autoras ayuda a mantener visibles ambas dimensiones, sin dar por hecho que compartir proyecto implica una única mirada entre todas las participantes.
Los 16 retratos abren una historia más amplia
No todas las figuras trabajaron directamente por el sufragio femenino. El artículo incluye entre ellas a Laura Cornelius Kellogg, integrante de la nación oneida, como ejemplo de una mujer relacionada con el fortalecimiento del papel de las mujeres en aquella época. Esa precisión importa: una serie de rostros no equivale a una serie de biografías idénticas.
Neysa Page-Lieberman, codirectora de la National Suffrage Mural Series y directora artística de Monumenta, explicó que cientos de sufragistas contribuyeron a conseguir el voto, aunque se eligió a 16 personas para el mural. La otra codirectora, Michelle Duster, es bisnieta de la dirigente sufragista Ida B. Wells.
Todo mural conmemorativo selecciona a quién representar dentro de una superficie limitada. Es posible leer estos retratos como puntos de partida para investigar, sin confundirlos con un inventario completo del movimiento. La guía de nombres hace práctica esa lectura: permite identificar a alguien, volver a su imagen y buscar información sobre su actividad.
La Decimonovena Enmienda y un musical conectan el proyecto
La referencia jurídica es la Decimonovena Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que prohíbe negar o limitar el derecho de voto de sus ciudadanos por razón de sexo. Según la fuente, el Congreso la aprobó el 4 de junio de 1919 y, para el 18 de agosto de 1920, la habían ratificado tres cuartas partes de las legislaturas estatales. Ese hito orienta la lectura del tema sin resumir todas las vidas representadas en un único acontecimiento.
El musical Suffs, sobre la aprobación de la enmienda, también influyó en el alcance de la iniciativa. Page-Lieberman explicó a AM New York que el plan inicial se centraba en Chicago y que la obra teatral les animó a extender la serie a otras ciudades.
La conexión muestra cómo dos formas de narrar la historia pueden alimentar un mismo proyecto. El escenario y la pared tienen tiempos y públicos distintos; en este caso, la noticia documenta que una experiencia teatral ayudó a ampliar una propuesta de arte público.
La visita puede empezar por la guía de nombres
La esquina inferior izquierda es el punto de partida más útil para identificar a las mujeres. AM New York describe a personas que se detenían ante la obra y consultaban la guía. El código QR permite continuar la búsqueda con información adicional.
Una forma de mirar consiste en observar primero el conjunto desde un lugar seguro, leer después los nombres y regresar a cada figura. Comparar la información con lo que realmente aparece pintado favorece una atención más precisa. No hace falta atribuir significados a colores, símbolos o técnicas que la fuente no describe.
Al tratarse de la fachada de una escuela, la visita debe dejar libres accesos y zonas de paso, sin presuponer que se puede entrar en el recinto. El edificio sigue formando parte de la vida cotidiana del barrio. En Still Our Fight, el gran formato propone el primer encuentro; los nombres y la información disponible permiten convertirlo en una mirada más detenida sobre cada persona.