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Un mural de Reynolds recorre 150 años en Whitaker Park
Una fachada industrial reúne 150 años de historia
Un mural dedicado a los 150 años de R.J. Reynolds Tobacco se presentó al público el 8 de septiembre de 2026 en Whitaker Park, en Winston-Salem, Carolina del Norte. Según el Winston-Salem Journal, Joey Allen y Leo Rucker comenzaron a trabajar en junio de 2025 y necesitaron unos 15 meses para llegar a la presentación. La pintura ocupa la pared exterior orientada al norte del Centro de Distribución de Reynolds, situado en el número 1133 de Reynolds Boulevard.
La superficie, interrumpida por columnas, abarca casi 33.000 pies cuadrados. Los artistas consideran que podría ser el mural más grande de la costa este de Estados Unidos por superficie, según sus declaraciones al periódico. Esa clasificación corresponde a su valoración. Para quien sigue el arte mural, la extensión también plantea una forma de mirar: reconocer el conjunto y después recorrer las relaciones entre figuras, escenarios y épocas.
El relato incluye a empleados, científicos y al fundador
La composición relaciona la figura del fundador, Richard Joshua Reynolds, a caballo con campos de tabaco, científicos que trabajan en innovaciones y escenas del vínculo entre empresa y comunidad. Incluye imágenes del pasado, del presente y del futuro. Kara Calderon, directora sénior de Participación Comunitaria y Sostenibilidad de Reynolds American, explicó al Journal que el fundador es la única persona reconocible de toda la obra.
Allen señaló que quiso destacar distintos grupos de empleados a lo largo de la historia y combinar su estilo con el de Rucker. Por eso conviene prestar atención a las tareas y los espacios que rodean a las figuras. Los trabajadores y los laboratorios permiten seguir el relato a través de actividades concretas, además de los hitos de la compañía.
La selección de imágenes pasó por reuniones y aprobaciones de la empresa. Rucker describió varios meses de conversaciones con Calderon y el equipo encargado de decidir el contenido. Allen preparaba una propuesta para cada panel; después de su aprobación se pedían las pinturas correspondientes. Fotografías, relatos históricos, fechas y aperturas de instalaciones sirvieron de referencia. Ese proceso sitúa el mural como una interpretación de la historia local realizada dentro de una conmemoración empresarial.
El trabajo previo también determinó la escala del proyecto
La ejecución exigió diseño digital, investigación y organización de materiales además de pintura sobre el muro. Rucker calculó unas 2.000 horas de trabajo y explicó que hubo pausas por lluvia, temperaturas, problemas con la maquinaria y descanso físico. Calderon recordó que inicialmente se habían previsto entre cuatro y cinco meses. El calendario final muestra la incidencia de las condiciones de trabajo en una obra exterior de esta dimensión.
Allen añadió entre 90 y 100 horas de diseño digital y revisiones del cliente, más entre 50 y 60 horas de ajuste de colores, cálculo de materiales y gestión logística. La cantidad de pintura y aerosoles hizo necesario disponer de un módulo de almacenamiento en el lugar. Son detalles que ayudan a entender cómo una imagen continua depende de muchas decisiones anteriores al primer trazo.
El cambio de color también resolvió un problema práctico, de acuerdo con Allen. La superficie clara anterior reflejaba una luz intensa hacia las oficinas del Centro Técnico Bowman Gray, al otro lado de la calle. El artista afirmó que la pintura eliminó ese deslumbramiento. Así, la intervención modificó tanto la apariencia del edificio como una condición cotidiana del entorno laboral próximo.
Reynolds Boulevard permite localizar la pared
La referencia para buscar la obra es el número 1133 de Reynolds Boulevard y la fachada norte del centro de distribución. El Journal indica la ubicación, pero no ofrece horarios de visita, información de aparcamiento ni condiciones de entrada al recinto. Al elegir un punto de observación, conviene consultar la señalización y las instrucciones de las instalaciones. La presencia de un mural exterior no determina por sí sola el acceso a los terrenos cercanos.
El contexto es un campus industrial que incorpora nuevos usos. El periódico menciona viviendas, distribución alimentaria, investigación universitaria, reciclaje y un banco de alimentos entre las actividades existentes o previstas en Whitaker Park. En ese entorno, la obra permite leer la memoria industrial mientras cambian las funciones de los edificios. Reynolds la presentó como otro hito de la revitalización del campus.
Observar cómo se enlazan el fundador, los empleados, los campos y los laboratorios permite seguir la historia escogida para la pared. Para explorar otras obras, consulta el mapa de Wallscape.
Fuente: Winston-Salem Journal