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Lake Dolores, el parque acuático en ruinas del Mojave
Un parque acuático abandonado en el desierto de Mojave, en California, ha vuelto a la conversación. El New York Post informó el 17 de agosto de 2026 de que unas imágenes de archivo del Lake Dolores Waterpark, en Newberry Springs, se habían difundido en internet. El diario describe el lugar como el primer parque acuático de Estados Unidos y señala que hoy está lleno de escombros y grafitis.
Qué se hizo viral
Brian Roemmele publicó en X, el 14 de agosto de 2026, un fragmento de un antiguo programa informativo sobre el parque. En las imágenes se ve a bañistas colgados de tirolinas, gente lanzándose por los toboganes y tumbada junto al lago, además de una entrevista con el propietario de entonces enseñando las instalaciones a un equipo de televisión. "Era otro tiempo y era otro lugar", escribió Roemmele. "Cultura californiana sin complejos que ya no existe."
Las respuestas se llenaron de nostalgia. Entre las que recoge el New York Post: "Necesitamos recuperar este tipo de energía californiana" y "Madre mía, me acuerdo de este sitio, pasé mi adolescencia en Barstow".
Qué era Lake Dolores
Según el New York Post, el Lake Dolores Waterpark se construyó hace casi 65 años sobre una finca de más de 250 acres. Estaba justo al lado de la interestatal 15, en pleno Mojave, lo bastante apartado como para que hubiera chavales que conducían cientos de kilómetros desde toda California para llegar.
Lo levantó Bob Byers, vecino de Newberry Springs, y lo bautizó con el nombre de su mujer. El agua procedía de manantiales subterráneos alimentados por el acuífero del Mojave, que se bombeaba para llenar el lago y las atracciones.
Había diez toboganes en total: ocho idénticos de 150 pies que bajaban desde una colina artificial y dos en forma de V, de longitud similar, que se recorrían de pie. Una tirolina llevaba a la gente colgada de un asidero enganchado a un cable, a unos 200 pies sobre el agua y con una inclinación de 30 grados. El parque tenía además río lento, barcas de choque, circuito de karts, trampolines y el propio lago.
Qué queda hoy
El parque quedó desierto en 2004 tras tres intentos fallidos de reabrirlo, informa el New York Post. Quien pasa hoy por allí ve un recinto abandonado. Los toboganes están llenos de polvo y suciedad y llevan años sin tocarse, y el cartel de entrada que anunciaba el parque está cubierto de grafitis.
Las ruinas son las galerías no oficiales del grafiti
Las instalaciones abandonadas acumulan más pintura que casi cualquier otro tipo de emplazamiento, y el motivo es poco romántico: los muros siguen en pie, nadie los borra y nadie los repinta. Una pieza en el centro de una ciudad puede durar días. Una pieza en una ruina del desierto puede durar años.
Lo que no tiene es público. Los visitantes son fotógrafos y coches de paso, y eso cambia el funcionamiento de la obra. En la ciudad, la posición y la visibilidad deciden si una pieza se ve. En una ruina, lo que decide el aspecto del muro es la superposición: distintas personas escriben sobre la misma superficie a lo largo de los años, y el sol, el viento y la arena la van desgastando. Quien hace la selección es el clima.
Lake Dolores es un ejemplo claro de ruina que guarda dos registros a la vez. El vídeo de Roemmele muestra el recinto lleno de gente. Las fotografías actuales de esas mismas estructuras muestran dos décadas de marcas dejadas cuando ya no venía nadie. Ese desdoblamiento explica en buena parte por qué la fotografía de ruinas circula tanto: el sitio enseña su uso original y todo lo que vino después en el mismo encuadre.
Si piensas fotografiar una ruina
Lake Dolores es propiedad privada cerrada. Entrar es allanamiento, y las estructuras derrumbadas, el hierro expuesto y el calor del desierto son peligros reales. Wallscape no anima a entrar sin permiso ni a pintar sin autorización. Lugares así se documentan mejor desde la carretera y a través de fotografía ya publicada, que casi siempre basta.
Para el grafiti que tienes cerca, el mapa de Wallscape muestra las ubicaciones ya registradas y el feed recoge lo añadido recientemente. Si la pared es accesible legalmente, una fotografía y una ubicación bastan para dejar constancia.
Fuente: New York Post, 17 de agosto de 2026. Fotografías del estado actual acreditadas a Jam Press / Raise the Stakes Photography.